Carmen León

Nº de colegiado: 28005857 · Odontopediatra – Máster en Odontopediatría y Ciencias Odontológicas por la UCM

5 min de lectura

Carmen León

Nº de colegiado: 28005857 · Odontopediatra – Máster en Odontopediatría y Ciencias Odontológicas por la UCM

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Que un niño ronque de vez en cuando puede parecer algo sin importancia, pero cuando ese ronquido se convierte en algo habitual o se acompaña de pausas en la respiración durante el sueño, puede ser señal de un problema que merece atención: la apnea del sueño en niños.

Se trata de un trastorno más frecuente de lo que muchas familias imaginan y que, si no se trata a tiempo, puede afectar al desarrollo del niño en múltiples áreas: su crecimiento, su rendimiento escolar y su salud general.

En este artículo te vamos a explicar qué es la apnea del sueño infantil, cómo identificarla, qué la provoca y qué opciones de tratamiento existen hoy en día.

¿Qué es la apnea del sueño en niños?

La apnea del sueño es un trastorno respiratorio que se caracteriza por la interrupción repetida de la respiración durante el sueño. En los niños, la forma más común es la apnea obstructiva del sueño (AOS), que ocurre cuando las vías respiratorias superiores se estrechan o se bloquean parcialmente mientras el niño duerme y los músculos de la garganta se relajan.

A diferencia de lo que ocurre en los adultos, en los niños la causa principal no suele ser el sobrepeso, sino la presencia de amígdalas o adenoides hipertrofiadas, es decir, agrandadas, que obstruyen el paso del aire.

Aunque puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente entre los dos y los ocho años, coincidiendo con el momento en que las amígdalas y los adenoides alcanzan su mayor tamaño en proporción al resto de las vías respiratorias.

Síntomas de la apnea del sueño en niños

Los síntomas de la apnea del sueño infantil se manifiestan tanto durante la noche como a lo largo del día, y no siempre resultan fáciles de identificar.

Durante la noche, los signos más frecuentes son:

  • Ronquidos habituales y sonoros: aunque no todos los niños que roncan tienen apnea del sueño, el ronquido persistente es uno de los indicadores más claros.
  • Pausas en la respiración: interrupciones visibles seguidas de resoplidos, ahogos o boqueos para retomar el aire.
  • Respiración por la boca durante el sueño: señal de que las vías nasales no están funcionando con normalidad.
  • Sudoración excesiva o posturas inusuales, como dormir con el cuello muy extendido hacia atrás para facilitar el paso del aire.

Durante el día, los síntomas pueden pasar fácilmente inadvertidos o confundirse con otros problemas:

  • Somnolencia y cansancio: el niño parece agotado a pesar de haber dormido las horas necesarias.
  • Irritabilidad y cambios de humor: la falta de sueño reparador repercute directamente en el estado emocional.
  • Hiperactividad y dificultad para concentrarse: en algunos casos se confunde con un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
  • Bajo rendimiento escolar, sin una causa aparente que lo justifique.

Si reconoces varios de estos síntomas en tu hijo, es importante que lo consultes con un odontopediatra, para que pueda valorar el caso y orientar el diagnóstico de forma adecuada.

Causas de la apnea del sueño en niños

La apnea obstructiva del sueño infantil puede tener varios orígenes. Estos son los más frecuentes:

  • Hipertrofia de amígdalas y adenoides: cuando estas estructuras son demasiado grandes, obstruyen parcialmente las vías respiratorias en el momento en que los músculos de la garganta se relajan durante el sueño. Es la causa más habitual en la infancia.
  • Alteraciones estructurales o anatómicas: un paladar ojival o estrecho o una mandíbula pequeña reducen el espacio disponible para que el aire circule con normalidad. Esto explica la estrecha relación entre la apnea del sueño y los problemas de ortodoncia.
  • Obesidad: el exceso de tejido en el cuello y la garganta estrecha aún más las vías respiratorias durante el sueño, especialmente en niños de mayor edad.
  • Antecedentes familiares: tener familiares directos con apnea del sueño incrementa la probabilidad de padecerla.
  • Otras causas: alteraciones neuromusculares y enfermedades crónicas de las vías respiratorias pueden estar también en el origen del problema, aunque con menor frecuencia. Algunos ejemplos de ello son la rinitis alérgica o el asma.

Diagnóstico

El diagnóstico de la apnea del sueño no puede establecerse únicamente a partir de los síntomas.

La prueba de referencia para confirmarlo y determinar la gravedad es la polisomnografía, conocida también como estudio del sueño.

Esta prueba se realiza en un hospital o centro especializado en sueño y consiste en monitorizar al niño durante la noche para registrar parámetros como la frecuencia cardiaca, la saturación de oxígeno en sangre y el flujo aéreo.

En este proceso, el dentista puede desempeñar un papel importante como primer punto de detección.

Durante las revisiones habituales, el odontólogo puede identificar señales de alerta como la presencia de un paladar estrecho, una mordida cruzada, desgaste dental por bruxismo o una posición adelantada de la lengua.

Todos ellos son indicadores compatibles con la apnea obstructiva del sueño y, en estos casos, lo habitual es derivar al paciente al pediatra o especialista en sueño para que confirme el diagnóstico de forma definitiva.

Tratamiento de la apnea del sueño en niños

El tratamiento depende de la causa, la edad del niño y la gravedad del cuadro. En la mayoría de los casos, el abordaje es multidisciplinar, es decir, intervienen varios profesionales de forma coordinada.

1- Adenoamigdalectomía

Cuando la hipertrofia de amígdalas y adenoides es la causa principal, la cirugía para extirparlas suele ser el tratamiento de elección. En muchos casos, esta intervención resuelve o mejora de forma significativa la apnea del sueño infantil.

2- CPAP

Cuando la cirugía no está indicada o no es suficiente, puede recurrirse al CPAP, un dispositivo que envía un flujo de aire continuo a través de una mascarilla nasal para evitar que las vías respiratorias se cierren durante el sueño. En niños, su uso debe adaptarse a cada caso y requiere un seguimiento específico.

3- Tratamiento de ortodoncia

Cuando la apnea tiene un componente estructural relacionado con el desarrollo de los huesos maxilares, el tratamiento ortodóncico puede contribuir a mejorar la situación.

Los disyuntores de paladar, que permiten expandir el maxilar superior, o los aparatos de avance mandibular pueden ayudar a ampliar el espacio disponible en las vías respiratorias. Lo más recomendable es colocar estos dispositivos entre los seis y los nueve años de edad, una etapa en la que los huesos maxilares se encuentran en plena formación, por lo que resulta más sencillo intervenir en su desarrollo.

Es importante matizar que el tratamiento dental suele actuar como terapia complementaria al manejo médico, no como sustituto. La coordinación entre el dentista y los especialistas médicos es fundamental para lograr unos resultados satisfactorios.

4- Cambios en el estilo de vida

En los niños con sobrepeso, la pérdida de peso mediante cambios en la alimentación y el aumento de la actividad física puede reducir de forma notable la gravedad de la apnea.

Consecuencias de no tratar la apnea del sueño

La apnea del sueño infantil no es un trastorno que deba infravalorarse. Si no se trata, las consecuencias pueden afectar a prácticamente todos los ámbitos del desarrollo del niño:

  • En el plano cognitivo y conductual: la privación de sueño reparador se traduce en dificultades de atención y memoria, bajo rendimiento escolar e irritabilidad crónica. En algunos casos, los síntomas se confunden con un trastorno por déficit de atención.
  • En el plano cardiovascular: los episodios repetidos de descenso del oxígeno en sangre pueden generar hipertensión arterial y sobrecargar el corazón a largo plazo.
  • En el crecimiento: el sueño profundo es el momento en que el organismo segrega la mayor parte de la hormona del crecimiento. Por tanto, la fragmentación crónica del sueño puede comprometer el desarrollo físico del niño.
  • En el desarrollo dental y maxilofacial: la respiración bucal continuada favorece el desarrollo de maloclusiones, paladar ojival y alteraciones en el crecimiento de los maxilares que, si no se abordan a tiempo, pueden requerir tratamientos más complejos en la adolescencia o la edad adulta.

¿Sospechas que tu hijo puede tener apnea del sueño?

Si tu hijo ronca con frecuencia, parece cansado durante el día o ha mostrado cambios en su comportamiento o rendimiento escolar sin una causa clara, no lo dejes pasar.

En Moonz podemos hacer una primera valoración de su salud dental y oral, identificar posibles señales de alerta y orientarte sobre los pasos a seguir. Pide tu primera consulta gratuita.

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