Carmen León

Nº de colegiado: 28005857 · Odontopediatra – Máster en Odontopediatría y Ciencias Odontológicas por la UCM

5 min de lectura

Carmen León

Nº de colegiado: 28005857 · Odontopediatra – Máster en Odontopediatría y Ciencias Odontológicas por la UCM

5 min. de lectura
5 minutos

El bruxismo en niños es una afección bastante común que puede producirse a cualquier edad, incluso en bebés. Se trata de un hábito que consiste en apretar y/o rechinar los dientes inconscientemente, por lo general durante la noche, en las horas de sueño.

Las causas de este trastorno, que está en auge en la sociedad, son múltiples y entre ellas destacan los problemas de sueño y los factores psicológicos. Por ello, ante una posible señal de que tu hijo puede sufrir bruxismo es recomendable visitar al odontopediatra para que realice una revisión.

En este artículo te explicaremos cuáles son las principales causas del bruxismo infantil y cómo tratarlo.

Puntos clave

  • El bruxismo es bastante habitual en la infancia y puede aparecer por estrés, etapas de desarrollo, cambios en la dentición o alteraciones del sueño.
  • Ante señales como desgaste dental, dolor mandibular, cefaleas o sueño poco reparador, se debe acudir al odontopediatra.
  • En algunos niños el bruxismo se asocia a microdespertares y problemas respiratorios del sueño. Por eso es fundamental valorar el descanso.
  • El objetivo del tratamiento es proteger los dientes y tratar el origen (estrés, sueño, mordida, hábitos…).

¿Qué es el bruxismo en niños?

El bruxismo en niños consiste en el acto involuntario de rechinar y/o apretar los dientes. En etapas infantiles, este trastorno suele producirse a partir de los seis años, durante la etapa de dentición mixta. No obstante, también puede aparecer antes, en niños de entre tres y seis años.

En muchos de estos casos, el bruxismo tiende a desaparecer a medida que erupcionan los dientes definitivos, aunque, en ocasiones, puede perdurar hasta la edad adulta.

Tipos de bruxismo

Para entenderlo mejor, suele clasificarse así:

Por el momento del día en que se produce

  • Bruxismo del sueño (nocturno): aparece por la noche y se relaciona con microdespertares y otros eventos fisiológicos del descanso.
  • Bruxismo de vigilia (diurno): sucede durante el día. Se manifiesta sobre todo en momentos de concentración, pantallas, deberes o tensión.

Por el tipo de movimiento

  • Bruxismo céntrico: predomina el apretamiento dental (sin ruido en muchos casos).
  • Bruxismo excéntrico: destaca el rechinamiento entre dientes o el deslizamiento mandibular (suele hacer más ruido).

Causas del bruxismo infantil

Son diversas las causas que provocan el bruxismo en niños:

  • Factores psicológicos: están relacionados con algún tipo de trastorno o desorden que acaba ocasionando ansiedad, estrés o tensión emocional al niño. Algunos ejemplos pueden ser la “vuelta al cole”, mudanzas, separación de los padres o la llegada de un hermano.
  • Factores odontológicos: pueden darse por maloclusiones (alineación incorrecta de los dientes) o restauraciones defectuosas (reconstrucción parcial o total de alguna pieza dental).
  • Factores físicos: algunos ejemplos de estas causas son el dolor de oídos o de cabeza, la mala alineación dental que influye en la posición de la mandíbula, la pérdida de dientes de leche o la erupción de nuevas piezas dentales.
  • Factores fisiológicos: pueden deberse al recambio dentario del niño.
  • Otros factores: pueden estar relacionados con parasomnias (conductas anómalas durante el sueño), trastorno de hiperactividad o alteraciones musculoesqueléticas, entre otros.

¿Cómo detectar el bruxismo en los niños?

A veces el bruxismo es evidente por el ruido, pero en otras ocasiones pasa desapercibido y se descubre por señales indirectas.

Los síntomas más frecuentes que conviene vigilar en casa son los siguientes:

  • Ruidos al rechinar por la noche.
  • Desgaste o bordes “aplanados” en los dientes.
  • Quejas frecuentes de dolor en la mandíbula al despertar o al masticar.
  • Dolores habituales en cabeza o cuello, así como molestias cerca del oído.
  • Sueño inquieto, despertares, cansancio diurno o irritabilidad.

Diagnóstico del bruxismo

En la clínica dental, el diagnóstico suele basarse en tres pilares:

  • Historia clínica: en primer lugar, hay que indagar, junto a los padres, en el historial del niño (cuándo empezó el posible bruxismo, qué señales se han detectado, causas de estrés, hábitos de sueño…).
  • Exploración odontopediátrica: se realiza una exploración clínica y radiológica al niño. Se revisan dientes, encías, hueso, mordida y musculatura mandibular, buscando signos de desgaste, caries, movilidad dental o sensibilidad.
  • Valoración del sueño: cuando hay sospecha de alteración respiratoria, ronquido habitual o sueño no reparador, puede ser clave coordinarse con un pediatra o un otorrino infantil.

En Moonz, esta revisión, que nos permite llegar a un diagnóstico, se realiza de manera muy natural, respetuosa y poco invasiva. Tratamos a niños a diario, y sabemos cómo explorar sin agobiar, con paciencia, tiempo suficiente, explicaciones sencillas y un ambiente pensado para que se sientan seguros.

¿Cuáles son las consecuencias del bruxismo en niños?

Las consecuencias del bruxismo infantil varían en función de la duración, intensidad y frecuencia con que se produzca dicho trastorno, ya que son varias las estructuras que se ven afectadas por el bruxismo: los dientes y tejidos que los sostienen, músculos masticatorios y las articulaciones temporomandibulares.

En la mayoría de casos no suele ocasionar graves complicaciones. Algunas de las consecuencias más significativas del bruxismo son:

  • Dolor de cabeza y oídos provocado por la tensión dental.
  • Desgaste del esmalte y de las piezas dentales.
  • Dientes astillados, rotos o con fisuras.
  • Mayor sensibilidad dental.
  • Problemas de encías: el tejido gingival se retrae o se inflama.
  • Trastornos en las articulaciones temporomandibulares.
  • Movilidad en algún diente.
  • Maloclusión dental.
  • Molestias o dolor al abrir y cerrar la boca.

Tratamiento del bruxismo infantil

El tratamiento del bruxismo en niños ha de ser lo menos invasivo posible y adaptarse a la edad, la intensidad del hábito y las consecuencias. El objetivo de cualquier tipo de abordaje suele ser doble: proteger los dientes y la mandíbula y reducir los detonantes (sueño, estrés, hábitos…).

Tratamiento profesional en clínica

Después de valorar al niño, las opciones más habituales incluyen:

  • Control y seguimiento: cuando no hay dolor ni desgaste relevante, se pautan revisiones periódicas para valorar la evolución.
  • Protección dental: si hay desgaste importante, el odontopediatra puede indicar medidas para evitar el “choque” dental nocturno. En algunos niños mayores puede valorarse una férula de descarga, siempre personalizada y con revisiones periódicas para controlar el crecimiento, ya que no debe alterar el crecimiento de dientes y huesos maxilares.
  • Ortodoncia: cuando el bruxismo se debe a problemas de maloclusión, puede ser necesario un tratamiento de ortodoncia u ortopedia dentofacial, según el caso. Para poder iniciar dicho tratamiento de manera temprana, cuando resulta más eficaz, conviene llevar al niño a una primera revisión con el ortodoncista a los seis años, al comenzar la etapa de dentición mixta.
  • Abordaje del sueño: si hay ronquido, respiración oral constante o sospecha de apnea del sueño, conviene derivar a un otorrino infantil para valorar la parte respiratoria.
  • Fisioterapia o terapia miofuncional: en algunos casos, también conviene derivar al fisioterapeuta o al logopeda para recurrir a ejercicios, masajes y trabajo muscular para reducir la sobrecarga y mejorar la función.
  • Manejo emocional: cuando el componente de estrés es claro, la derivación a un psicólogo infantil también puede ayudar mucho.

Consejos para tratar el bruxismo en casa

Independientemente del tratamiento profesional oportuno, en casa se puede hacer más de lo que parece para controlar el bruxismo. La clave es intentar “bajar revoluciones” y mejorar el descanso. Algunos hábitos que ayudan son los siguientes:

  • Mantener una rutina relajante antes de dormir: realizar actividades relajantes como un baño caliente o leer un cuento puede resultar muy positivo para mejorar el descanso infantil. Además, la música suave y las luces de baja intensidad ayudan a crear un ambiente propicio para dormir.
  • Limitar el uso de pantallas: es conveniente retirar las pantallas (televisión, móviles, tablets, etc.) entre una y dos horas antes de dormir. Con ellas, el sistema nervioso se activa y el sueño se vuelve más superficial.
  • Cenar de manera ligera: hay que evitar que los niños coman alimentos con un alto contenido en azúcares, ya que les pueden causar sobreexcitación y nerviosismo.
  • Tener unos horarios estables: acostarse y levantarse a la misma hora ayuda a regular el sueño.
  • Detectar tensiones del día: ante los cambios o conflictos (escolares o familiares) puede ser muy aconsejable hablar y explicar al niño las cosas con calma. En algunas ocasiones, verbalizar sus sentimientos les ayuda a reducir el apretamiento nocturno.

¿Hemos resuelto tus dudas sobre el bruxismo en niños? Si sospechas que tu hijo aprieta o rechina los dientes, llama a tu clínica Moonz y pide una primera consulta gratuita. Te diremos qué está pasando, qué conviene vigilar y qué opciones son las más adecuadas para cuidar su salud bucodental.

Artículos relacionados

home-banner-kid-img2-2
home-banner-kid-img2-2

¿Quieres aprender más sobre Moonz?

Profesionales dedicados a la ortodoncia desde hace más de 12 años

Déjanos tus datos y te llamamos

Información básica en protección de datos. - Conforme al RGPD y la LOPDGDD, MOONZ, S.L. tratará los datos facilitados con la finalidad de gestionar y atender su solicitud. Para obtener más información acerca del tratamiento de sus datos y ejercer sus derechos, visite nuestra política de privacidad.

Leave us your information and we will call you back: