Cuando tu hijo empieza un tratamiento de ortodoncia, una de las primeras preguntas que seguramente te haces es: “¿cuánto tiempo tendrá que llevar los brackets?”. Es lógico que quieras saberlo. Los brackets son efectivos, pero también implican un compromiso que afecta al día a día del adolescente.
En este artículo te contamos cuánto tiempo se usan los brackets en adolescentes, qué factores influyen en esa duración y, lo más importante: ¿hay algo que se pueda hacer para que el proceso sea más rápido y eficaz?
¿Cuánto tiempo se usan los brackets en adolescentes?
La duración de los tratamientos con brackets en adolescentes suele oscilar entre los 18 y 24 meses. Eso sí, ten en cuenta que este rango es orientativo, porque cada caso es único. Hay tratamientos más cortos, de unos 12 meses, y otros que se pueden alargar hasta los 30 meses.
El objetivo de los brackets es corregir la posición de los dientes y lograr una mordida funcional. Pero no todo depende del aparato. Hay otros muchos factores que pueden acelerar o ralentizar el proceso.
¿Qué factores influyen en la duración de los tratamientos con brackets?
A continuación, vamos a repasar los aspectos que pueden hacer que el tratamiento sea más largo o corto.
1- Planificación inicial
Todo empieza con un buen diagnóstico y una planificación minuciosa. Por eso, en Moonz concedemos gran importancia al estudio de ortodoncia inicial. Normalmente, las pruebas que se hacen en esta primera evaluación son las siguientes:
- Exploración bucodental completa.
- Radiografía lateral de cráneo (cefalometría).
- Radiografía panorámica (ortopantomografía).
- Fotografías intraorales y extraorales.
Con todos estos registros, se puede evaluar el caso en profundidad, llegar a un buen diagnóstico y planificar correctamente el tratamiento. Cuanto más precisa sea esta fase, más eficiente será todo el proceso.
2- Tipo de brackets
No todos los brackets son iguales. Están los brackets metálicos tradicionales, los brackets estéticos (de cristal de zafiro o cerámica) y los brackets autoligables. Estos últimos no cuentan con las ligaduras convencionales, lo que reduce la fricción y puede agilizar determinadas fases del proceso.
Los brackets de autoligado se recomiendan para ciertos casos más complejos, ya que en determinadas situaciones permiten acortar el tiempo total del tratamiento.
En las clínicas dentales Moonz trabajamos con distintas opciones para poder adaptarnos a las necesidades, preferencias y estilo de vida de cada adolescente. Por tanto, si dudas sobre cuál es el tipo de bracket más indicado para tu hijo, puedes solicitar una primera valoración gratuita.
3- Tipo y grado de maloclusión
En general, una ligera separación entre los dientes no requiere el mismo tiempo que una mordida cruzada o un apiñamiento dental severo. Cuanto más compleja sea la maloclusión que presenta el adolescente, más tiempo llevará corregirla.
4- Edad del paciente
Aunque estamos hablando de adolescentes, no es lo mismo ponerse brackets con 11 años, que en principio es la edad más adecuada, que con 16 años. Por norma general, cuanto antes se detecta el problema y se actúa, más sencillo y rápido suele ser el tratamiento.
Por este motivo, la detección temprana es clave y en las clínicas dentales Moonz recomendamos que la primera visita al ortodoncista se haga a los seis años. De esa manera, se pueden diagnosticar de manera precoz múltiples maloclusiones y planificar los tratamientos más adecuados para el futuro, ya sea durante la niñez o durante la adolescencia.
5- Respuesta biológica al tratamiento
Cada organismo es diferente. Por eso, hay adolescentes cuyos dientes se mueven más rápido, mientras que otros que necesitan más tiempo. Esta variabilidad individual es difícil de predecir, pero juega un papel fundamental en el tiempo que se usan los brackets en adolescentes.
6- Colaboración del adolescente
En este punto, entra en juego un factor fundamental: la actitud, la responsabilidad y el compromiso de cada paciente. Si el adolescente sigue las recomendaciones del ortodoncista, es más factible alcanzar los resultados planificados y menos probable que el tratamiento sufra retrasos.
Los principales aspectos en los que se requiere la colaboración del adolescente son los siguientes:
Higiene
Para evitar el desarrollo de caries y gingivitis es esencial cepillar los dientes después de cada comida y usar seda dental especial para brackets al menos una vez al día.
La aparición de este tipo de enfermedades puede ralentizar los progresos y requerir procedimientos que no estaban previstos a lo largo del tratamiento (empaste, endodoncia, limpieza bucodental profesional…).
Alimentación
Hay ciertos alimentos que pueden dañar o despegar los brackets. Por eso, es necesario evitar o extremar las precauciones con comidas duras o pegajosas (frutos secos, aceitunas con hueso, turrones, caramelos…). Asimismo, los movimientos de palanca, como los que se hacen al comer un bocadillo o manzana a mordiscos, pueden hacer saltar los brackets.
Este tipo de imprevistos también pueden retrasar los tratamientos, ya que requieren visitas adicionales a la clínica dental para que el ortodoncista vuelva a colocar adecuadamente los brackets.
Aunque en las clínicas dentales Moonz tratamos de atender las citas de urgencia con la mayor agilidad posible, siempre pasa un tiempo desde que un bracket se despega hasta que es cementado de nuevo y, durante este periodo, el aparato no ejerce el efecto planificado.
Elásticos intermaxilares
En algunos tratamientos, especialmente los más complejos, es necesario usar elásticos intermaxilares. Estos son unas pequeñas gomas que se colocan en los brackets y sirven para conectar ambas arcadas (superior e inferior). Con ello, se pueden realizar movimientos más complejos y corregir ciertas alteraciones en la mordida.
En caso de ser necesarios, los elásticos deben usarse un número determinado de horas al día y durante ciertas fases del tratamiento. En caso de no seguir las indicaciones del ortodoncista, el tratamiento con brackets puede demorarse y requerir más tiempo del previsto.
Citas de revisión
Al inicio del tratamiento, el ortodoncista pauta la periodicidad adecuada para las visitas de revisión. De nuevo, respetar dicha regularidad es clave para no alargar la duración de los tratamientos con brackets.
Como ves, hay muchos aspectos en los que se requiere la colaboración activa del adolescente, y esta es fundamental para acortar la duración de los tratamientos con brackets.
¿Tienes dudas sobre la duración de los tratamientos?
Consulta a nuestros ortodoncistas
¿Cómo reducir la duración del tratamiento con brackets?
En el punto anterior te hemos ofrecido numerosos detalles para facilitar que el tratamiento evolucione sin imprevistos. A continuación, vamos a resumir lo que se debe hacer para evitar retrasos innecesarios:
- Seguir las indicaciones del ortodoncista y consultar cualquier duda que surja a lo largo del proceso.
- Mantener una higiene oral rigurosa: los brackets dificultan la limpieza, ya que suponen un obstáculo físico para el cepillo y el hilo dental.
- Evitar los alimentos duros o pegajosos, así como los movimientos de palanca, ya que puedan dañar o despegar los brackets.
- Acudir puntualmente a todas las revisiones: cada visita es clave para ajustar el tratamiento, detectar imprevistos y avanzar de forma segura. Normalmente, las citas de revisión se pautan cada cuatro o cinco semanas.
- Utilizar los elásticos cuando se prescriben: son fundamentales en algunos casos y su uso correcto impacta directamente en el tiempo total.
¿Cuándo empiezan a verse los resultados?
Una de las cosas que más anima a los adolescentes (y a los padres) es ver cómo los dientes empiezan a alinearse. En muchos casos, los primeros cambios se notan en los primeros dos o tres meses, especialmente en los dientes frontales.
Ver esa evolución suele ser muy motivador, ya que demuestra que el tratamiento está funcionando. No obstante, hay que tener en cuenta que la fase de alineación es solo una parte del proceso. Luego viene el trabajo de corrección de la mordida y consolidación, que también son esenciales.
Como ya hemos mencionado, la constancia es la clave del éxito. Y con el acompañamiento de un equipo experimentado como el de Moonz, el tratamiento se vuelve mucho más llevadero.
Si estás valorando un tratamiento de ortodoncia para tu hijo, te animamos a pedir una primera consulta gratuita en tu clínica Moonz más cercana. Te informaremos sin compromiso y resolveremos todas tus dudas sobre cuánto tiempo deberá usar tu hijo los brackets.